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Santiago de Chile impresiona, primera parte

Santiago de Chile impresiona, primera parte

Chile impresiona incluso antes de haber puesto un pie en su territorio. Desde el aire, la vista de la cordillera de los Andes es imponente, más aún cuando van acompañadas de pequeñas turbulencias. En algunas zonas, el blanco infinito de las nubes sobre las que volábamos se interrumpía sólo por algunas cumbres soberbias de la cadena montañosa, que se elevan con sus picos filosos traspasando el mismo cielo. Era mi primera conexión con Chile, y estaba encantado.

Llegué al aeropuerto Arturo Merino Benítez de Santiago de Chile poco antes del mediodía, y aunque estaba seguro de que me encontraría con un tiempo frío y lluvioso típico del otoño, afuera me esperaba un ambiente muy agradable y un día soleado. 

Ya en el taxi y rumbo al hotel, le pregunté al chofer sobre la densa niebla que se notaba en el horizonte. Me dijo que era smog y que no había llovido en días, por lo que estaba tan denso que cubría la vista de los cerros que rodean a la ciudad.

Camino a la zona hotelera en la comuna Las Condes, atravesamos anchas carreteras y varios túneles, uno de los cuales pasa por debajo del cauce de un río. Cuando estábamos a medio camino, el chofer me indicó un rascacielos que se alzaba unos kilómetros hacia la derecha y me dijo que se trataba del edificio Costanera Center: el más alto de Iberoamérica.

Una vez en el hotel, tardé lo justo y necesario como para hacer el check in, dejar mis cosas en la habitación y salir para recorrer la ciudad. Como sabía que no tenía mucho tiempo, me dispuse a visitar el centro histórico de la ciudad. Según había hablado con el taxista y con los de la recepción del hotel, lo más conveniente era tomar el metro hasta la estación “La Moneda”, a la cual llegaría en unos 20 minutos desde “Manquehue”, que era donde yo me encontraba. 

Para llegar a la estación del metro, tuve que caminar unas cuantas cuadras desde el hotel. Durante el trayecto me encontré con una ciudad moderna y que creció en altura, con grandes y elegantes edificios. El transito está muy bien ordenado y las calles se mantienen en muy buen estado.

Una vez en la estación compré un boleto para “La Moneda”, que alcanzaba 2 dólares (unos 1.200 pesos chilenos). El precio varía acorde a la distancia que se recorre. Efectivamente, llegué a La Moneda en unos 20 minutos y me costó muy poco encontrar el Palacio de la Moneda, uno de los objetivos por visitar que tenía en mente. Es evidente que el edificio es una verdadera obra de arte arquitectónica, y en estos tiempos se encargaron de embellecer aun más su entorno con una fuente puesta frente a su fachada sur.

A lado mismo del Palacio se encuentra la entrada al Centro Cultural La Moneda, un sitio que visité y me dejó encantado. El lugar tiene varias salas de exhibiciones de obras de arte y hasta una sala de cine donde proyectan películas independientes. Toda una joya cultural.

Viajamos a Santiago de Chile, Chile con TAM Airlines

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