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DE CITY TOUR POR LA PAZ

DE CITY TOUR POR LA PAZ

Llegué a La Paz emocionado por conocer una de las ciudades más pintorescas de Sudamérica. El vuelo desde Asunción hasta el Aeropuerto Internacional de El Alto, vía Santa Cruz, es de aproximadamente dos horas. De allí, partí en un bus turístico para recorrer la ciudad. 

La primera parada fue en un mirador el cual permite ver la ciudad vista desde lo alto. El paisaje es fenomenal. La ciudad está erigida en una especie de cráter gigantesco y vistas desde arriba, las casas y edificios forman casi una unidad anaranjada, debido a que gran parte de las casas y edificios están construidos con ladrillos huecos de ese color. A lo lejos se divisaba el conocido y temido estadio Hernando Siles, donde tantos equipos de fútbol cayeron derrotados por la altura. Desde allí también se puede apreciar el recientemente inaugurado teleférico que ya estaba en funcionamiento descendiendo a los pasajeros desde la ciudad de El Alto hasta La Paz.

Ingresé a la ciudad por la zona del casco antiguo pasando frente a antiquísimos edificios con diseños de la época colonial. Las calles en esa zona son verdaderamente angostas y el tránsito no es muy fluido en horas de la tarde. 

En el recorrido pasé frente a la plaza central de la ciudad que lleva el nombre del prócer de la independencia de Bolivia, Pedro Murillo. El lugar tiene varios monumentos y esculturas, pero lo más me llamó la atención es que el ex presidente Gualberto Villarroel fue asesinado y colgado en esa misma plaza (Lo cual es medio tenebroso). Hoy día, su busto está presente en el lugar junto a su frase: “No soy enemigo de los ricos, pero soy más amigo de los pobres”. En los alrededores de la plaza se encuentran los edificios representativos como la sede de Gobierno y la majestuosa Catedral.

Mi siguiente parada fue el Mercado Municipal, pero mi objetivo no era realizar compras convencionales, sino visitar una zona muy particular: el mercado de las brujas. Allí, mujeres de tradición andina enfundadas en sus trajes de cholas venden todo tipo de artículos esotéricos, desde amuletos específicos para tener suerte en el amor, el dinero o la familia, hasta plantas medicinales e ingredientes para realizar magia blanca. Las vendedoras me ofrecieron pequeñas esculturas de la “Pachamama” (Madre Naturaleza) y nos mostraron los fetos de llamas que utilizan como ofrendas a la divinidad. Las otras zonas del mercado son más "normales" y uno puede encontrar prendas  de lana de llama y demás objetos de la cultura boliviana.

  Aunque menos que en la Paz, la cultura originaria esta muy presente en la ciudad

Estando en La Paz no podía permitirme salir de allí sin haber probado los famosos bocadillos que ofrece la amplia gama gastronómica de la ciudad. Las empanadas salteñas y tucumanas, los cuñapes (bolas de queso) y el sándwich de chola y de chorizo. Me comí un poco de todo y la verdad me pareció muy sabroso. 

La zona céntrica de la ciudad es mucho más moderna que su casco antiguo y tiene muchas opciones de actividades que, si bien no pude realizar, me dejaron con las ganas de volver. Es cierto que existen zonas donde caminar solo de noche puede ser peligroso, pero recomiendo totalmente andar por las calles en La Paz con un grupo de amigos y recorrer las plazas y los paseos. Creo que los jóvenes disfrutarían más de una estancia en esta ciudad,  no sólo por el cambio de presión en el aire, sino por la gran cantidad de festivales y locales juveniles que ofrece.

La noche antes de mi vuelta, pude ir al Green Bar, donde se venden cervezas verdes. Aunque el sabor no varía mucho, es un lugar excéntrico y tiene un estilo bastante particular. En sus paredes se encuentran tributos a grandes grupos como The Beatles, Pink Floyd y otros artistas.

Salí de La Paz, como dije, dispuesto a volver y poder estar en contacto más tiempo con esa increíble cultura y con los atractivos que ofrece.


Escribimos esta reseña gracias a Amaszonas Líneas Aéreas

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