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UN DÍA EN LA CIUDAD DE LOS ANILLOS

La distancia entre Asunción y Santa Cruz no es muy larga, es un poco más de una hora en avión. Fue mi primera vez en la ciudad y me resultó mucho más parecida a Asunción que lo que imaginaba. Aunque sólo me quedé un día y medio, pude ver que la ciudad se encuentra en pleno desarrollo con muchas obras de infraestructura. 

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 Aunque menos que en la Paz, la cultura originaria esta muy presente en la ciudad

Aunque menos que en la Paz, la cultura originaria esta muy presente en la ciudad

Santa Cruz es conocida como la “ciudad de los anillos” por la forma en que está construida. Doce anillos concéntricos ordenan la ciudad en sectores y facilitan mucho la ubicación y la circulación.

Después de dejar mis maletas en el hotel Yotaú, fui al restaurante La Suisse, allí, (como en otras partes de Bolivia), el plato de entrada es la sopa de quínoa, mi elección de plato principal fue pollo al roquefort y de postre, mousse de chocolate. Todo, desde el plato de entrada hasta el postre, sin contar las bebidas, me costó unos 300 bolivianos (U$D 72).

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Luego del almuerzo, me dediqué a recorrer el centro de a ciudad hasta llegar a la plaza de armas. Di un paseo por el perímetro tomando fotografías de los edificios gubernamentales que tienen diseños de la época colonial. La Catedral fue lo que más me impresionó, aunque sólo pude verla desde afuera, la fachada impresionante corta con el colorido de los demás edificios de la zona.

Para conocer más de la cultura boliviana fue a cenar a “La Casa del Camba”, un restaurante con música en vivo y baile, donde probé diversos platos regionales, bebidas y tragos locales. Uno de esos tragos fue la chicha, una bebida hecha a base de maíz. El sabor me pareció un poco fuerte. Aún así, animo a quienes visiten esta ciudad a que la prueben.

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Al día siguiente decidí conocer el Bio Centro Güembé, un lugar dedicado a la preservación y revalorización de los recursos naturales. Confieso que al llegar me pareció muy simple y que solo vería unas cuantas mariposas y algunas flores y ya. Sobra decir que estaba totalmente equivocado. El lugar es enorme y tiene cosas espectaculares.

Inicié el recorrido por la sala donde explica el proceso de evolución de las mariposas y las distintas especies que existen, de allí fui al domo donde las crían. En el camino pude tomar fotografías desde lejos a algunas tortugas, aunque al domo de ellas no pude ingresar por falta de tiempo. 

El aviario es como una jaula enorme llena de árboles y plantas, allí me sentí como en una versión “mini” de una película de Spielberg. Caminaba por las pasarelas que estaban a varios niveles sobre el suelo, atento ante la aparición de cualquier ave. Ellas no se hicieron esperar, y poco a poco fueron mostrándose tucanes, papagayos, guacamayos, cotorras y hasta pavos reales. Varios de ellos sabían decir algunas palabras. Fue muy emocionante y divertido.

Terminé el tour en el orquideario, donde valga la redundancia, no sólo hay orquídeas (que lastimosamente no estaban florecidas ya que no era la época del año)

Realizar el tour y pasar el día aquí, cuesta 150 bolivianos (USD. 25) para adultos y 50 bolivianos (USD. 8) para niños y personas de la tercera edad.

¿Ya conocés Santa Cruz? Compartí con nosotros tu experiencia. 


Escribimos esta reseña gracias a Amaszonas Líneas Aéreas

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